Comprar bien… ¿significa apretar?

En muchas empresas todavía se da por hecho que comprar bien significa una cosa: apretar.

Apretar en precio.
Apretar en plazos.
Apretar en condiciones.

Durante años esta forma de actuar se ha considerado incluso una señal de buena gestión.

Si consigues pagar menos, el resultado mejora.

Pero quizá convendría hacerse una pregunta incómoda:

¿De verdad una empresa compra mejor cuando consigue ahogar un poco más a quien tiene delante?

Se le pide rapidez, flexibilidad y excelencia.
Pero al mismo tiempo se le recortan márgenes, se le alargan pagos o se le compara constantemente con otros para presionarle.

A corto plazo puede parecer eficiente. Pero cuando el proveedor trabaja con márgenes mínimos, tiene menos capacidad para invertir, innovar o cuidar la calidad.

Lo que parecía una buena negociación puede terminar generando una cadena de suministro más frágil y menos comprometida.

¿Y si comprar bien significara otra cosa?

Cada vez hay más empresas que empiezan a cambiar la pregunta.

Ya no se preguntan solo cuánto pueden rebajar.

También se preguntan:

  • si el precio que pagan permite trabajar bien al otro lado
  • si están construyendo una relación estable o una relación de miedo
  • si quieren proveedores obedientes o proveedores implicados

Cuando aparece la confianza, empiezan a ocurrir cosas interesantes.

Más calidad.
Más innovación.
Más compromiso.
Más resiliencia cuando llegan los problemas.

Pequeñas decisiones que cambian la relación. Una pyme puede empezar con decisiones muy sencillas:

  • Pagar a tiempo
  • No cambiar de proveedor por pequeños ahorros,
  • Compartir previsiones,
  • Dejar de pedir urgencias constantes.
  • Valorar cada uno de los esfuerzos que hace por nuestra empresa.

Pequeños gestos que, poco a poco, cambian algo importante: la relación.

Un pequeño aprendizaje desde casa: en augusta29 tampoco hemos sido perfectos. Durante años seguimos ese camino bastante habitual en muchas empresas: negociar duro, buscar rebajas, intentar ajustar siempre un poco más el precio. Creíamos que estábamos gestionando bien.

Con el tiempo hemos entendido que esa forma de actuar no construía la relación que queríamos tener con quienes trabajan con nosotros.

Por suerte también hemos aprendido y hoy intentamos relacionarnos con nuestros proveedores desde otro lugar: más estabilidad, más confianza y más voluntad de construir juntos a largo plazo.

Probablemente todavía seguimos aprendiendo. Pero creemos que nuestros proveedores hoy pueden trabajar con nosotros con bastante más tranquilidad que hace unos años.

Una pregunta para cerrar

Tal vez la cuestión no sea solo cuánto conseguimos rebajar.

Tal vez la pregunta que debamos hacernos sea otra:

¿Qué gana realmente mi empresa cuando aprieta a un proveedor…
y qué podría ganar si decidiera confiar más en él?

Noticias relacionadas

Creando comunidad.

Una comunidad no se construye sólo con eventos o cafés de networking —aunque también suman—, sino con algo mucho más profundo: la voluntad…


Afterwork improvisado

“Cuando no hay expectativas, cuando te detienes y disfrutas, es cuando surgen las mejores conversaciones. Conectamos directamente con las…


Un café con … Nuria Camargo (Labeau Organic)

“En Labeau ORGANIC pensamos que no hay que ser radical, pero sí que creemos que es importante ser conscientes de lo que comemos y de los…